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Toile de Jouy, un clásico de la decoración


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Una apuesta segura, de moda desde el SXVIII

 

En butacas, en sillas, o en papel pintado sobre las paredes podemos encontrar este diseño típico de escenas campestres, monocromático, de tonos azules, rojos, verdes, marrones o grises sobre un fondo blanco o crema.

Pronto te enseñaremos un escabel tapizado en este tipo de tejido, pero antes, te contamos un poquito la historia de este clásico:

 

El origen, el tejido Chintz

 

El origen del Toile de Jouy es el tejido chint (o chintz en plural), procedente de la India, muy popular entre 1600 y 1800 para la fabricación de ropa de hogar como edredones y cortinas.

Los motivos en los que se producía, flores principalmente, pero muy vivas y con mucha variedad y gusto, dieron lugar a que también se terminaran haciendo elegantes vestidos.

 

Vestidos confeccionados en chintz, expuestos en el museo Alberto y Victoria de Londres

 

Su característica principal es la capa protectora que lleva, originalmente cera,que le aporta un brillo peculiar. De ahí procede su nombre, en sánscrito original chitra significa brillante, y después derivó al término chint.

Hoy en día este tipo de tejido sigue llevando una capa protectora, pero de materiales más modernos como resinas o siliconas, aplicadas a base de calor y presión.

 

Moda prohibida

 

Los consumidores europeos pronto vieron las ventajas de la utilización de telas de algodón estampadas: son vistosos, lavables, y frescos. Permiten la renovación de la decoración a precios económicos, pues cuesta mucho menos producir dibujos mediante la pintura que mediante telar, aunque haya que importarlos.

Tal éxito tuvo el chintz que los productores europeos de tejidos se preocuparon, cada vez se importaba más este tipo de tela y ellos no eran capaces de reproducirla. Las sucesivas protestas de las industrias textiles originaron leyes en Francia e Inglaterra que prohibían el uso del chintz tanto para vestimenta como para ropa de hogar o tapicerías, en un intento de salvar las producciones locales de seda y lino.

Sin embargo, la importación para la exportación a países extranjeros si estaba permitida, y, junto con la erótica de los prohibido, el chintz o los tejidos indiana en general no pasó de moda. Al contrario, se creó un mercado negro alrededor de los puertos que importaban el tejido.

 

La producción europea

 

A base de recoger muestras  y realizar diferentes ensayos de prueba y error, en otros países de Europa donde no se había prohibido se consiguió producir tejidos de algodón estampado. A mediados del siglo XVIII la producción de tejidos estampados era una industria en crecimiento de la que las dos potencias principales no podían prescindir.

Así, en 1760 se levantaron las prohibiciones y se empezaron a expedir licencias para la estampación de lino y algodón. Es un claro ejemplo de cómo Occidente asimiló una técnica artesanal y terminó transformándola en una industria organizada, con amplias redes de distribución y enormes beneficios económicos.

La propia Madame de Pompadour en 1764 se convirtió en mecenas de Abraham Frey, cuya manufactura estaba en Rouen.

 

Madame de Pompadour. François-Hubert Drouais. 1763-64

 

Jouy en Jossas, un estilo propio 

 

Dentro de este incipiente mercado se encontraba Christopf Philippe Oberkampf, originario de Alemania que con 20 años comenzó a trabajar en uno de los talleres de estampación de París.

Se estableció poco después con su hermano en Jouy en Jossas, localidad escogida por ser cercana a Versalles, donde la clientela potencial era muy abundante y por contar con un curso de agua constante de buena calidad: el río Bièvre.

Comenzó entonces a producir sus tejidos en la mejor calidad, importando desde el origen las materias primas siempre que le era posible. 

Al principio, con los diseños que le imponía la moda, pero pronto triunfó con sus propias estampaciones de escenas campestres: los modelos juntaban figuras humanas que resaltaban entre las flores, pájaros y otros dibujos pequeños, como querubines. 

Actualmente, este tipo de tejidos con escenas pastoriles monocromáticas sobre fondo claro se producen en diversos colores y se conocen como Toile de Jouy en todo el mundo.

Fueron pensadas para la decoración de mobiliario y paredes, aunque terminaron imponiéndose también en la vestimenta.

Hoy en día ocurre lo mismo: es utilizada en decoración para estilos clásicos y elegantes, lo encontramos en tapicerías, pardes, cortinas, vajillas, etc. Además grandes marcas de la industria de la moda lo incorporan en sus diseños de vestidos, camisas y bolsos.


 
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